Esto lo dijo Luis Almagro la semana pasada, en respuesta a una solicitud de renuncia que le hiciera Maduro: Mi respuesta es: yo renunciaré a la Secretaría General de la OEA cuando se realicen elecciones nacionales en Venezuela, libres y transparentes, con observación internacional y sin inhabilitados. Cuando se libere a todos los presos políticos y se amnistíe a los exiliados. Cuando se reconozcan los plenos poderes de la Asamblea Nacional. Cuando se abra un canal humanitario de alimentos y medicamentos. Cuando se juzgue a los asesinos de cada uno de los manifestantes, así como a su cadena de mando. Cuando haya un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y un Centro Nacional Electoral (CNE) independiente y cuando se detenga el proceso fraudulento de Asamblea Constituyente.

Remató: se necesitan muchas cosas para lograr la libertad del país, pero estoy dispuesto a renunciar una vez que eso suceda. “Jamás renunciaremos hasta tener en nuestras manos la libertad de Venezuela.”

Veamos punto a punto para tratar de establecer, como cualquier brujo de estos tiempos, quién renuncia antes que el otro.

Primero. “Yo renunciaré a la secretaría general de la OEA cuando se realicen elecciones nacionales en Venezuela, libres y transparentes, con observación internacional y sin inhabilitados.”

Esta es de imposible cumplimiento para el chavismo. La dirigencia del PSUV no irá más nunca a elecciones en esas condiciones. Si va, será como las que organizó para la Constituyente: para ganarlas fácil y entre ellos mismos. Los comunistas no saben perder elecciones. Van a comicios solo si saben que ganarán. De resto harán lo imposible por no contarse o, en su defecto, hacerlo con ventaja insuperable. Eso es histórico. No es un invento. Basta ver cómo se condujo Chávez. Si ganaba, perfecto. Fiesta, marcha y cadena. Si perdía, se convertía en un demonio entre victorias pírricas y victorias de mier….

También nombraba, todavía lo hacen, burócratas de poca monta por encima de cargos electos por el pueblo, como el caso de Antonio Ledezma o de varios gobernadores. O, sencillamente, abortaba los procesos electorales como ocurrió en gremios, universidades y otras actividades de la sociedad venezolana donde el combo socialista no tuviera chance de salir ganador.

En esta materia fundamental de cómo convertir a una democracia en una dictadura, una de las más letales es justamente eliminar o manipular la posibilidad de que el pueblo exprese su voluntad de manera libre. Y ese bloqueo está ocurriendo desde hace bastante tiempo. Bastó la tremenda derrota que le metió el pueblo venezolano al proceso cubanizador en las elecciones de la Asamblea Nacional, para que el demonio dictatorial se alborotara más todavía ¿Elecciones libres? Al contrario. Miren por donde va ya la cosa. Y cada vez será peor. Esta gente, más militar que cívica, no irá a unas elecciones en las que sepan que perderán. Punto menos para Almagro.

Segundo. Cuando se libere a los presos políticos.

Pudiera ser. Hay muchos. Hay para regalar. Pero algunos no saldrán mientras mande el combo. Si acaso a su casa. Al contrario, la lista de presos puede crecer bastante en los próximos meses. Medio punto para Almagro.

Tercero. Plenos poderes para la Asamblea Nacional.

Jamás. Si eso fue lo que desató las iras incontrolables, los miedos ancestrales y la rabia incontenible. Hay mucho miedo de cárcel y persecución. Algunas cuentas pendientes pudieran negociarse internamente, pero las que vienen de afuera no dependen de los actores locales. Así que esto no ocurrirá. El chavismo ve a la Asamblea como su máximo enemigo y la disolverá en agosto sin duda. Otra apuesta perdida para Almagro.

Cuarto. Aceptar ayuda humanitaria.

Nunca. El chavismo es perfecto. En Venezuela no hay crisis ni hambre. Es una grosería siquiera proponer que la revolución necesita ayuda para medicinas y comida. Impensable. Se equivoca otra vez Almagro.

Quinto. Cuando se juzgue a los asesinos de manifestantes.

Usted se volvió a pelar señor Almagro. Eso es un autogol que no verá ni siquiera con la Fiscalía en plan honorable. La razón es sencilla. Los agresores son socios. Son parte del poder. Cada uno en la escala que le corresponde. Y los que asesinan encajan perfectamente en las líneas de mando. No habrá justicia. No con el chavismo gobernando. Al contrario, prepárese a ver más metras, balas y bombas pegando en cuerpos y almas.

Sexto. Y eso de un Tribunal Supremo de Justicia y un Consejo Nacional Electoral independientes y con voluntad de verdadero poder de Estado y no como apéndice del poder central, es otra inocentada de Almagro. Si es justamente en el dominio de los poderes públicos y en el anclaje asociado de las armas y los militares donde se fundamenta la permanencia en el poder del chavismo. Independencia en toma de decisiones. Jamás. Otra pelada del señor Almagro.

Séptimo. Detener la Constituyente. Nunca. Jamás. Esa será la nueva instancia de poder. Gobernar por decretos. Sin límite de tiempo. Nada más.

Así que Almagro no renunciará. Eso está claro.

erojas@eluniversal.com

Twitter: @ejrl

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