El cinismo forma parte de este “nuevo hombre” nacido en revolución. Es decir “cara dura”como se suele entender en Venezuela. En otras palabras “expertos en disimulo”.

La escuela cubana se tomó su tiempo para crearlo, no sólo los 18 años que llevamos de revolución, sino desde mucho antes, cuando los activistas de izquierda, quienes como Maduro, allá en la isla recibían la única formación “académica” que conocieron en las llamadas “escuela de cuadros” que la revolución cubana dictaba a sus socios latinoamericanos.

Luego del ataque armado, que los paramilitares del régimen realizaron durante seis horas, el 5 de julio, durante el acto conmemorativo de la independencia, en contra de la Asamblea Nacional y sus parlamentarios e invitados, Nicolás Maduro, “sorprendido” dijo que ordenaría una investigación sobre los hechos ocurridos. Podría tal expresión ser considerada dentro del rango de: ¿caradurismo? ¿No se había enterado del plan de su vicepresidente?

Los grupos armados del régimen atacan la sede del Parlamento durante varias horas a la vista de todos. Allí secuestran a parlamentarios e invitados al acto protocolar con la oradora de orden incluida. Es la Guardia Nacional Bolivariana, la misma que debe custodiar al Parlamento, la que abre las puertas a los grupos armados para que ataquen y luego sus efectivos observan el terror desatado sobre sus víctimas desarmadas como quienes cumplen con una orden.

Los ataques generan varios heridos, algunos de gravedad como el caso del parlamentario Américo De Grazia quien convulsiona y termina en terapia intensiva y el señor Maduro, ataviado con los símbolos presidenciales apunta sin que el bigote abandone su rígida postura: “Fueron hechos extraños violentos que pasan donde está la derecha”.

Es el mismo principio que utilizan cuando las fuerzas represivas fusilan a un joven manifestante, desarmado. En casos como ese, la vocería oficial califica a la víctima de violenta y terrorista. Mientras el victimario es protegido y resguardado.

Los colectivos armados que atacan el Parlamento lo han hecho durante el año y medio que tiene la actual composición con mayoría demócrata. Justamente, el ser mayoría los convirtió en enemigos a eliminar, a desaparecer como en efecto desactivaron el principal poder popular colocado allí por 14 millones de votos.

No es la primera vez que irrumpen en el recinto de representación y atacan a los parlamentarios. A diario, en las afueras de Congreso de la República están apostados los delincuentes pertenecientes a la nómina gubernamental para amedrentar y atacar a la entrada y salida a quienes cumplen allí sus labores. Nadie los detiene y hasta les suministran movilización y apoyo logístico, con ruidosa tarima, para su “patriótica labor”.

Pero Maduro esta vez, por las circunstancias de la fecha, el nivel de violencia desatado por los grupos con pistola en mano y la cantidad de testimonios gráficos y audiovisuales registrados durante los ataques que han dado la vuelta al mundo, no le quedó otra opción que ordenar una “investigación”, para tranquilizar a la ONU alarmada por el terror implantado en Venezuela.

Desde luego que en este momento no hay ningún organismo en Venezuela que tenga la capacidad de hacer una investigación equilibrada y científica de lo acontecido de no ser la Fiscalía General de la República. Ah pero qué cosa, tampoco ese poder público es reconocido por el régimen de Maduro, de modo que lo que de allí se documente no será reconocido. De hacerse una investigación seria las responsabilidades caerían hasta los más altos niveles del Gobierno.

Lo cierto es que una vez más este nuevo ataque quedará impune. Tal vez el escolta que en defensa propia le propinó un golpe a uno de los atacantes sea el único detenido. También  veremos cómo en una nueva  fecha “histórica” ese coronel Lugo, a quien le fue asignada la custodia del Parlamento, ese mismo que empujó hace unos días al presidente del mismo, Julio Borges, será condecorado y ascendido como héroe de la revolución.

De manera que de la barbarie que se está ejerciendo desde el poder,  cada día más abierta y descarada, siempre se dirá que son “hechos extraños que pasan donde está la derecha”.

Twitter: @Folivares10

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