El 09 de Octubre de 1967, hace 50 años, fue ejecutado luego de haber sido apresado el día anterior en una selva inhóspita boliviana, el guerrillero argentino-cubano Ernesto “Che” Guevara, por las Fuerzas Armadas de la República de Bolivia, quienes lo acechaban por estar directamente involucrado con la matanza de campesinos y soldados de ese país, en su obsesiva e infame intentona de exportar el totalitarismo a Latinoamérica, pues ya en Cuba se le había terminado la diversión, ya estaba instaurada y encaminada la revolución , allí obtuvo cargo de ministro, la nacionalidad cubana como héroe, los tiempos de la Sierra Maestra pasaron , donde su pasión por la crueldad lo mantenían activo y donde fusiló a quien se le antojó, sin causa y a pesar de la oposición en algunos casos de sus propios compañeros de lucha. Llegó a Bolivia, luego de renunciar en Cuba a todo cuanto Fidel le adjudicó, con la ilusión de extender la lucha armada en todo el Tercer Mundo, con el objetivo de instalar células guerrilleras que derrotaran el ejército boliviano y según sus confesiones le impidieran a los Estados Unidos atacar tantos focos simultáneos. Asimismo buscaba fundar otro estado comunista como el que había ayudado a fundar en Cuba 10 años antes, pero lo más atractivo de esa tarea siempre fue su perversión por enfrentar a muerte a quien no le conviniera, opusiera o estorbara. En la clandestinidad , escondido armando guerrillas era su hábitat preferido ya que allí podía aplicar su frase favorita: “ante la duda no hay más nada que hacer que ..Fusilar..”

Tras la idealización, la mampara simbólica y romántica que cubre al Che en la historia del utópico socialismo, podemos descubrir a un auténtico psicópata, un asesino en serie que sin el mayor remordimiento apuntaba a matar a quienes no compartían su particular forma de ver la vida. Sí, era un psicópata en toda regla, según la descripción del Manual de Diagnóstico de Psiquiatría, la psicopatía es un trastorno antisocial de la personalidad, por la que, a pesar de la integridad de las funciones perceptivas y mentales, se halla patológicamente alterada la conducta social del individuo que la padece. De acuerdo a Robert Hare, autoridad mundial en psicología criminal, y profesor de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), señala que precisamente la única característica ineludible en un psicópata “es que carecen de emociones, de la capacidad de situarse en el lugar de otra persona para siquiera imaginar su sufrimiento”.

 

Hay evidencias que prueban que el sobrevaluado Ché Guevara disfrutaba asesinando sus adversarios políticos, los centenares de muertos a sangre fría y su propia confesión. El 18 de febrero de 1957 el guía campesino Eutimio Guerra, acusado de pasar información al enemigo, es enjuiciado por los rebeldes y condenado a muerte. A la hora de la ejecución no se deciden a pasarlo por las armas, pero el Che se adelanta y de un disparo en la sien ejecuta Eutimio. Este cruel asesinato es descrito con frialdad en su diario de la Sierra Maestra: “…acabé el problema dándole en la sien derecha un tiro de pistola [calibre] 32, con orificio de salida en el temporal derecho. Boqueó un rato y quedó muerto. Al proceder a requisarle las pertenencias no podía sacarle el reloj amarrado con una cadena al cinturón, entonces él me dijo con una voz sin temblar muy lejos del miedo: ‘Arráncala, chico, total…’ Eso hice y sus pertenencias pasaron a mi poder.” Posteriormente, en una carta que envía a su padre, refiriéndose a la ejecución de Eutimio, escribe: “Tengo que confesarte, papá, que en ese momento descubrí que realmente me gusta matar.”

 

El Che fue apodado “el Carnicero de la Cabaña” y fue reconocido por haber ordenado la ejecución de cientos de personas que se sospechaba que eran traidores a la ideología comunista. Disparaba con frecuencia a sus comandantes y soldados sin juicio, y en muchas ocasiones era, precisamente, él mismo quien realizaba las ejecuciones, sus palabras lo delataban: “Para enviar hombres al pelotón de fusilamiento, la prueba judicial es innecesaria. Estos procedimientos son un detalle burgués arcaico. ¡Esta es una revolución! Y un revolucionario debe convertirse en una fría máquina de matar motivado por odio puro”.

Eso fue realmente Ernesto “Ché Guevara” , una verdadera máquina de matar, no solo a los supuestos traidores de la revolución, también la historia reseña el odiaba que sentía hacia los homosexuales a quienes les construyó pequeños campos de concentración para encerrarlos y asesinarlos. También fue conocido y reconocido por muchos de sus amigos como un ser irremediablemente racista.

 

Pero como todo comunista, El Che Guevara fue un fracaso como funcionario público al frente del Banco Central de Cuba y del Ministerio de Industria. Fracasó como guerrillero en África y también en América Latina. Con su carácter arrogante, prepotencia sin límites fue censurado hasta el propio Fidel Castro quién según el ex guerrillero cubano Daniel Alarcón Ramírez, alias Benigno, “traicionó” a Ernesto Ché Guevara por orden de Moscú, que le consideraba que tenía una personalidad muy peligrosa para sus estrategias imperialistas. Así, en declaraciones publicadas en el diario italiano “Corriere della Sera”, Alarcón Ramírez afirma que la muerte del Ché “se debió a una maquinación de la que son responsables Fidel Castro y la Unión Soviética”. Esta versión se basa en que ya a la fecha de su presencia en Bolivia, se había declarado pro China, ya que consideraba que el rumbo político del gigante asiático se identificaba con sus ideales propios ,lo contrario de lo que sucedía en la Unión Soviética.

 

Realmente no me explico cómo todavía hay personas que idolatran a ese asesino convicto y confeso. Peor aún, como puede haber homosexuales dentro del gabinete ministerial de Nicolás Maduro que adoren a este ser despreciable que discriminó abiertamente a los seres humanos. Irónicamente, sus fotografías son comercializadas en todo tipo de productos (franelas, jarras de café, banderas, gorras, etc.) y promocionan su imagen como un gran luchador por las clases sociales.

 

Acabo mi columna con algunas de las frases más famosas y reveladoras del Che, para que resuenen con fuerza en el pensamiento de cada venezolano hoy, que libran difícil batalla electoral y se entienda definitivamente cual es el camino que estos castrochavistas que desgobiernan a Venezuela siguen:

 

“¡El odio es el elemento central de nuestra lucha! El odio tan violento que impulsa al ser humano más allá de sus limitaciones naturales, convirtiéndolo en una máquina de matar violenta y de sangre fría. Nuestros soldados tienen que ser así.”

 

“Hay que acabar con todos los periódicos, una revolución no se puede lograr con libertad de prensa

 

La propaganda del amor, de la paz y la reconciliación del Narcogobierno revolucionario, no es más que eso, propaganda. Sus verdaderos líderes y los verdaderos ideales revolucionarios del Intergaláctico y sus herederos son el odio y el temor para lograr la sumisión de los pueblos a sus propios y personales intereses.

Esperando los resultados de la jornada electoral, sigo desde mi p articular cárcel del exilio dando la pelea con lo único que me queda MI PLUMA y MI PALABRA.

José Gregorio Briceño Torrealba

“El Gato” Briceño

Twitter @josegbricenot

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