El reconocido abogado Orlando Viera-Blanco le concedió una entrevista a la Revista Zeta para hablar sobre la situación venezolana a nivel internacional, para comentar sus aportes para con líderes disidentes dentro y fuera de Venezuela, y para dar previsiones sobre un futuro muy cercano.

En este sentido empezó diciendo que “Venezuela va mucho más allá de lo que fue en su momento el Manuel Noriega de Panamá o el Ceausescu de Rumanía; Venezuela es un estado criminal ausente absolutamente de instituciones y secuestrado por una suerte de ocupación mafiosa que debe ser reconocido así, no como una neodictadura gendarme, convencionalmente policial, sino como una dictadura que además arrastró y saqueó a toda una República hasta confines de tenencia y de control geopolítico”.

“Si la Comunidad Internacional reconoce que estamos en presencia de un Estado Paria que merece la aplicación de principios internacionales, como el Principio de la responsabilidad de proteger, que es el principio que, según el capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas, justifica la intervención Humanitaria, eso, articulado con un basamento jurídico de enjuiciamiento y procesamiento de delitos de lesa humanidad, es mucho lo que tiene que decir la comunidad internacional en materia de intervención, de defensa de DDHH y de delitos de lesa humanidad, porque no podemos seguir en este siglo XXI hablando de no intervención o de autodeterminación de los pueblos, cuando los pueblos no comen, cuando en los pueblos no hay libertades ciudadanas y cuando los pueblos se ven defraudados. Un país que está siendo exterminado humanamente necesita que intervenga una comunidad internacional”, sostuvo.

Reaccionando a los resultados de los comicios regionales, Viera-Blanco argumenta que “la política es diacrónica, la política no se reduce a un día ni a un mes. Ha habido toda una cadena de decantación de acontecimientos que permiten concluir hoy que todas esas elecciones fueron siempre, de alguna manera, fraudulentas, maniqueas, aventajadas por un Gobierno que en términos de propaganda, recursos, manejo y movilización de la gente, presión al voto vigilado y un largo etcétera, generó, no solamente victorias que a lo mejor se las puedo reconocer a Chávez, pero digamos, unas holguras que de pronto no tenía y, últimamente, convirtió en victoria realmente derrotas electorales. Entonces, la Comunidad Internacional empieza a generar una ruta que es: vamos a agotar, diplomáticamente hablando, los últimos elementos nuevamente de diálogo, de negociación –si es que puede haberla- para lograr el menor costo ciudadano posible y la restauración, no solamente de la Democracia, si no de la vida, de la dinámica normal, la devolución a la gente de un mínimo de protección y seguridad”.

“Es la propia Comunidad Internacional la que dijo “hay que votar”, pero en una votación justa y transparente. Cuando se da cuenta de que no fue así y de que este Gobierno se ha burlado de la buena fe de esa propia Comunidad Internacional, entonces hemos avanzado un paso más en esta interminable espera de lo que es el caso venezolano para que la Comunidad Internacional diga: se te han dado todas las oportunidades, se ha creído, incluso, en la buena fe de ir a unas elecciones que mínimamente resultasen transparentes, justas e imparciales y no fue así, y ahora tenemos un mega fraude y la Comunidad Internacional tiene un nuevo elemento más, una gran acumulación de elemento no solamente de violación de DDHH, de torturas, de detenidos, de encarcelados, de exterminio humano, entonces es cuando esa Comunidad Internacional dice: tenemos que hacer algo”, enfatizó.

Con información de Revista Zeta

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